2/24/2005

DIARIOS


Estar suscrito a un diario de Tijuana, es estar enterado de la cantidad de delitos que suceden en la ciudad. Cosa semanal, aparece un titular en la portada relacionada a un delito. Miles de tijuanenses se despiertan cada día, recogen el diario, lo llevan a la cocina (o el baño), donde dan lectura a su ración de malas noticias. No veo interés en ello. Informar acerca de lo malo, se vuelve negativo y pesado para el ciudadano equis. Se vuelve deprimente y frustrante. No sé por qué no se enfatizan otras situaciones. Es por ello que he cambiado mi suscripción de Frontera. Antes me llegaba martes, jueves y fin de semana. Ahora sólo me lo traerán el fin de semana. Así puedo leer los horarios de cine, y alguna que otra nota cultural, o en domingo hacerme de Día Siete, que viene siendo lo mejor que ofrece Frontera. Me hago la pregunta: por qué no encaminan sus proyectos editoriales a contenidos que aporten algo más constructivo y civilizado. No hace falta decir que los contenidos de Frontera siempre carecen de información humanista y cultural. Su sección cultural es de una brevedad lastimosa. Deberían aprender de El País. Los sábados publican una sección llamaba Babelia. Eso sí es leer con interés y agrado. En fin, no hay alternativas locales. Pero eso dice mucho del público lector. Lo que los consumidores solicitan. En Tijuana, a poca gente le importa la cultura, lo que sobresale es la Cultura del Naco. En Frontera parecen estar bien enterado de ello, y ignoran el aspecto. Se conforman con sacar de paso esa sección (Mosaico), como si fuera una molestia o requerimiento interno, sólo ateniéndose a cubrir notas elementales, donde siempre se hace hincapié en nombrar eventos y personas, pero nunca se ofrece reportajes de profundidad o investigación cultural. No hay escapatoria.

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