1/25/2005

DE MOMENTOS QUE UNOS GUSTAN DE CATALOGAR COMO PARANORMALES, EN TIJUANA

En el trabajo de mi cónyuge, en Plaza Agua Caliente, una administrativa que ha sufrido los embates de la indiferencia, ostracismo --motivos que son otra historia en sí--, narró una experiencia de buen rigor escalofriante, que podría convertirse en una de las primeras notas testimoniales de un hecho verídico que sucedió en Tijuana: Mueren en elevador de Las Torres 2 niños.

La mujer explicó que salió del trabajo en la noche, y bajó al estacionamiento, curiosamente al nivel E2, donde concluyeron los hechos mortíferos. Ahí la mujer dice que subió a su carro, y estando el parking solo, se le hizo raro ver a dos niños tomados de la mano, despidiéndose de ella, detrás de un carro.

La mujer sintió una punzada, un mal presagio, y continuó el trayecto, viendo por el retrovisor, cómo los niños seguían despidiéndose de ella, mientras ella se decía, y sus papás, sus papás dónde están.

En un milisegundo, todo viene a la mente.

Salió echa rayo. No le contaría a nadie la situación --pensó que la acusarían de inestable--. Sin embargo, cuando se dio una charla de 'espantos' en el trabajo, ella anexó su vivencia, como mero comentario o desahogo de la experiencia que le había turbado varios días, dejando así, con el ojo cuadrado a mi cónyuge y compañeras.

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