4/13/2005

LA PARED

Yo fumaba del otro lado de la pared, y la mujer no se podía percatar de mi presencia. Cuando se dio cuenta --cruzó a mi lado--, pegó un sobresalto. ¡Oh sorry!. Se retiró apresuradamente, dejándome en la pared. Me sentí invisible, vi mi sombra.

Decidí apagar el cigarro, y no pensé en culo tetas. Aquella pobre mujer, temblorosa, caminaba jorobada, tenía cara de vieja. Un dibujo mal hecho, alineado por el sobresalto de su persona.

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