2/06/2006

Ariadna se pone a meditar

A lo largo de mi experiencia con la práctica de la meditación, Ariadna no se había mostrado interesada, pero me pareció apropiado (de hecho hay meditaciones para pareja), invitarla a iniciar la práctica.

Le di unas instrucciones sencillas, mientras ella permanecía sentada al borde de la cama, sentada, espalda derecha, ojos cerrados, durante una sencilla meditación de cinco minutos.

El ser de Ariadna siempre ha sido muy sentimental (sensible), y cuando abrió los ojos, estaba llorando. Era una felicidad. Me dijo que había experimentado una forma de comunión con su alma.

Sentí una luz blanca que me rodeó, dijo.

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