11/11/2003


Cuando visitaba San Diego, y veí­a a un afroamericano, un brother, un Black Man, experimentaba cierto grado de intimidación ulterior, que era una forma de querer parecer indulgente ante la cuestión racial, el verme respetuoso ante sus causas de Black Man (sus sufrimientos de Uncle Tom), pero que me marginaba a cierto punto y terminaba siendo racista anyway. Ahora ya no registro el mismo estupor mental. He logrado superar la barrera de color, que no es mas que una forma de ignorancia latina. En Tijuana no hay Black Man (en el norte, pues), pero hay Black Girl. Mi cuñada (no quiero poner su foto) y sin llorar.

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